3 sep. 2006

Banarepublik policial

En un país de estos suramericanos con nombre diminutivo en italiano, de ciudad italiana que se hunde cada día un poco, de igual manera que se hunde el país en cuestión, suceden cosas muy desagradable, y ninguna autoridad se preocupa porque estas desagradables cosas pasen con menos frecuencia, pero que terrible es imaginar que pasen cosas como estas, y como éstas pueden pasar a personas conocidas y uno piensa que increíble, pero el shock es peor cuando le suceden a uno, como por ejemplo andar por la avenida Casanova, en compañía de un conocido, al cual aceptaste andar a tu lado porque uno es buena gente y dice tal vez si uno le habla, si uno le da a entender que lo apoya lo puede ayudar a salir del foso donde esta sumergido, y uno VA hablándole
- chico, vale, ¿cuando te vas a decidir dejar esa vaina de una vez por toda?
- coño pana, es que tengo mucho estrés, y eso me relaja burda - me dice como excusa.
- buenas noches ciudadanos - 2 policías en bicicletas, muy bonitas por cierto.
- vamos a ser serios, vamos a hablar claro, ¿Uds. consumen? - preguntó inmediatamente después
A la mierda, me jodí, espero que el pana no traiga nada consigo. Pensé.
- yo le dije, no pana, nada que ver.
- bueno tu chamo, saca todo lo que tengas en tus bolsillos - revisan al chamo y ¡zas! ¡Nada! Respiré hondo.
- Pasa la cartera - ordena uno de ellos, y sacan una "pipa" - la gran cagada, que mierda con este estúpido, la marihuana ya le jodió las neuronas, ¿que coño hace cargando eso en la cartera?
- ¡ay! ¿Pero que es esto? - dice el mismo policía mostrando una bolsita plástica con monte - Van presos los dos - casi me cago en los pantalones, me armo de valor, lo nervios me entumecen las ideas, me controlo, nada Javier, tu sales de este peo, tu sabes que son unos corruptos de mierda, en la cara se les ve, a actuar, estos no quieren ver un tipo envalentonado, quieren ver un tipo cagado, que sea capaz de hacer lo que ellos quieren a punta de terror, aunque se que son así, y que tengo susto, monto mi obra teatral...
- Coño, panas en serio, no eso no puede ser, me joden, puedo perder mi trabajo - les digo quebrando la voz, y esperando que haya sido suficientemente convincente.
- Chamo ayúdame, dime como puedo yo ayudarte. - continúo yo con voz casi de que voy a llorar.
- Espera a que llegue mi comandante - me dice uno de ellos, mientras, me ordena que saque todo lo que llevaba en mi morral, mayor arrechera me dio, porque no cargo nada que les interese, pero cargo un perolero enorme que me costó ordenar en primer lugar, y cuando volvía a meterlo, maldecía a cada uno de ellos por hacerme pasar este trabajo innecesariamente, porque ellos sabían que lo que les dije que era cierto: yo no sabía que el pana tenia droga encima; que yo más bien andaba hablándole de dejarla.
Al final, la conversación fue y vino en un trance de negocios para ver si nos llevaban a la jefatura, pero logré cuadrar con 90 mil bolívares (30 para cada uno) , y como todo lo habían planeado ellos perfectamente, donde nos habían ido llevando a medida que nos hacían aquella comedia, estaba cerca de un cajero electrónico, pero para más mala suerte, el condenado cajero estaba malo, y luego tuve que convencerlos de que más adelante había otro, y hasta ahí fui, y saqué el dinero, y justo después de que saqué el dinero el condenado cajero se apagó completamente, mi madre que día, sin contar que durante todo el día había estado trabajando en un lugar que parecía un sauna, y donde había un perro buldog muy amoroso que me tenía todo babeado.
Luego nos dejan ir, yo arrecho hasta más no poder me fui al recreo, me fumé un cigarro, me tomé un café y un vaso de agua y le dije a mi conocido:
- Ves, muchacho marico, que esa vaina no trae nada bueno, me ha costado 90 mil y un buen susto.
- No me hables de maricos, cuando te fuiste al cajero a sacar dinero, estos tipos estaban cuadrando para ver quienes se iban coger a nosotros porque les parecía muy poco dinero.

¡QUE MIERDA! ME ASUSTAN, ME ROBAN, ¡Y ENCIMA ME QUERIAN COGER! ME CAGO EN ESTA REVOLUCIÓN QUE PROMETIÓ PONER FIN A ESTO Y POR EL CONTRARIO MÁS OCURRE.