16 abr. 2008

Vorágine

Vorágine, siempre me ha sonado a palabra violenta, fuerte y de verdad lo es, así como su significado, pero esto no la hace una palabra agradable, tampoco desagradable, parece reservada para uso poético o literario, o para las rebuscadas cuñas de telenovelas: "...una vorágine de pasión...", redundancia innecesaria, y es que una vorágine es un torbellino, es ir, venir, volver, revolver, es continuar yendo, viniendo...revolviendo. Es como si emprendiera un viaje donde paso por el pueblo alegría y de ahí voy a villa euforia, pasando por el desierto de la desesperación, o el río turbulento de la tristeza, y las montañas Pasión, para al final, darme cuenta que quería quedarme tranquilo en el pueblito alegre, pero la vida me empuja donde quiere, y empuja a caminar, a seguir el viaje, a vivir en vorágine, y que cuando por fin me siento harto de caminar, de vivir en el torbellino muy seguido, y estoy resuelto a decir NO a todo aquello que no sea tranquilidad, cuando me siento a pensar, sin deseo de pensar pero necesitado de hacerlo, cuando tomo consciencia de mis sentimientos, a mi mente acude esa palabra, vorágine, esa palabra siempre me ha sonado a palabra violenta, fuerte, y de verdad lo es...